“César Reyes” – Julián Cáceres Freyre

Título 5
Título 5

Referencia a Julián Cáceres Freyre
Medio riojano por línea paterna, Julián Cáceres Freyre (nacido en Buenos Aires el 3 de Junio de 1.916) se hizo riojano del todo en las vacaciones de su niñez, cuando sus padres lo traían en tren hasta Aimogasta junto a sus hermanos y a un montón de valijas y baúles que luego toda la familia subía a lomo de mula para emprender viaje hacia “Aschá” estancia donde pasaban gran parte de los veranos.
El Departamento Arauco y, particularmente Aschá, fue para Julián el comienzo de su afición por la Arqueología. Esas tierras lo vieron, junto a otros niños que correteaban bajo sus órdenes, buscar y recoger “flechas de cuarzo”, “tejitas” y otros restos de alfarería indígena para integrar sus tempranas colecciones.
En Buenos Aires, la casa de Perfecto Bustamante, vecina a la de sus padres “en el barrio de Santa Fe y Pueyrredón” (al decir del propio autor) afianzó sus inclinaciones infantiles. Perfecto Bustamante, oriundo de Famatina, se había trasladado a Buenos Aires llevando en sus pensamientos girones de leyendas regionales, y en sus baúles, vasos de cerámica, estatuillas antropomorfas, puntas de flecha, hachas de piedra y otras piezas arqueológicas que exhibía tras las vidrieras de su curioso negocio. Allí Julián desde sus catorce años las observaba con admiración. Al respecto recuerda:
“Me fascinaba ese museo, tan cerca de mi propia casa, sobre todo por tratarse de objetos nada menos que de La Rioja, los que a mí me seducían y ya, para ese entonces coleccionaba.”
Nunca se desviaron sus inclinaciones claramente orientadas. Alimentó y profundizó sus estudios y rastreos indagatorios en la misma línea, hasta transformarlos en su profesión de “antropólogo, geógrafo e historiador” como él mismo la define.
Desempeñó la docencia, ejerciendo las cátedras de “Historia del Folklore” e “Historia del Arte” en la Escuela Superior de Bellas Artes de la Universidad de la Plata y la de “Arqueología Argentina y Americana” en la Facultad de Filosofía de la Universidad Católica Argentina.
Accedió a la categoría de Miembro de número en las Academias de Geografía, Historia y Sanmartiniana.
Desempeñó el cargo de Director del Instituto Nacional de Antropología, durante más de veinte años.
Fue distinguido con mención especial por el Instituto Superior de Arte y Comunicación de la Ciudad de La Rioja; recibió el “Famatina de Plata” de la Dirección de Cultura Municipal y se le declaró “Ciudadano Ilustre” por el Concejo Deliberante de la Ciudad de La Rioja.
Participó de la creación del Museo Folklórico al que donó piezas de su colección particular y prestó su más desinteresado asesoramiento.
Todo esto, para circunscribir al plano riojano, su extendido currículum.
Aquí en La Rioja, no hay lugar que no haya explorado este hombre de andar liviano, de aguda mirada y acelerada palabra acompasada con el ritmo de sus gestos característicos. Pleno de una juvenil curiosidad, paseó su estampa por toda nuestra provincia, buscando los tesoros de una cultura anterior, las tradiciones más genuinas de esta tierra y la historia de los sin historia, despertándolos para que todos pudiéramos verlos, como Perfecto Bustamante, Eugenio Giacomelli y ahora, Cesar Reyes.
Julián Cáceres Freyre falleció el 13 de junio de 1999. Se dice que en sus últimos años –aunque escribió más de un testamento– no varió jamás su determinación de descansar en La Rioja, y, en cumplimiento de sus deseos, sus cenizas fueron esparcidas en Aschá, aquella quebrada cercana a Aimogasta, donde llegaba todos los años a descansar de sus andanzas exploratorias; o acaso, a buscar al niño que corría buscando tejitas al frente de su grupo de pequeños asistentes.

Ricardo Mercado Luna

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